La llegada de la Segunda República en 1931 transformó la estructura aeronáutica del país. Fue una etapa de profunda reorganización institucional y de grandes proezas, que desembocaría en la creación de las Fuerzas Aéreas de la República al estallar la guerra.
1931 – 1936 · La República y la unificación aeronáutica
En 1931, el gobierno de la Segunda República creó la Dirección General de Aeronáutica, que unificó por primera vez bajo un solo organismo el control de la aviación civil y militar, buscando modernizar y centralizar la logística.
En 1932 nacieron las Líneas Aéreas Postales Españolas (L.A.P.E.), la aerolínea de bandera de la República en sustitución de CLASSA. Destacó por su puntualidad, una flota moderna —con aparatos como los Douglas DC-2— y la expansión de rutas hacia Europa.
Entre 1935 y 1936 la Aeronáutica Militar operaba bajo el control directo del Ejército de Tierra, mientras la Aeronáutica Naval dependía de la Marina de Guerra. Esa rígida separación se mantuvo hasta que el estallido de la Guerra Civil forzó la creación de las Fuerzas Aéreas de la República Española (FARE) en 1936.
Fuentes: FARE (Wikipedia) · Aeronáutica militar en la GCE (INISEG)
1933 · El vuelo del Cuatro Vientos
En junio de 1933, los pilotos Mariano Barberán y Joaquín Collar protagonizaron la mayor proeza de la aviación republicana: cruzaron el Atlántico Central sin escalas desde Sevilla hasta Camagüey (Cuba) a bordo de un biplano Breguet 19 modificado, volando 7.895 kilómetros en casi 40 horas en un avión terrestre.
Pocos días después, el aparato desapareció en su trayecto hacia México, convirtiéndose en uno de los grandes misterios de la historia de la aviación.
Fuentes: Cuatro Vientos (ENAIRE) · Vuelo del Cuatro Vientos (Wikipedia)
La aerostación en el Ejército de Tierra
El Servicio de Aerostación Militar —pionero en España, con sede histórica en el Parque de Guadalajara— formaba parte del Arma de Ingenieros del Ejército de Tierra.
Durante los años treinta, el empleo de globos cautivos y dirigibles para observación quedó obsoleto ante el rápido avance de los aviones de caza y reconocimiento. El desarme progresivo de las unidades de aerostación cerró así la era de los grandes aerostatos de observación en el frente.
Fuentes: Creación del Servicio de Aerostación (Ejército) · Cuaderno IHCM 77 (Defensa)